Al final de su vida, Stanley Kubrick se convirtió en una especie de maniático misántropo, del que se contaban muchos chascarrillos, la mayoría difíciles de verificar. Uno de ellos, que aparece recogido en algunas de sus, por otra parte escasas y a veces confusas, biografías, es que vivía obsesionado por los fallos humanos y los de sus creaciones artificiales, las máquinas; hasta tal punto que ordenó a su chófer no conducir a más de 30 Km por hora y que además se negó a ir a recoger los premios que se le otorgaban, debido a su miedo a viajar en avión, pese a haber obtenido en su juventud el título de piloto. En todo caso, sea cierto o no, lo indudable es que este fue un tema recurrente en su filmografía.
Kubrick nació en Nueva York en 1928 y murió en Londres en 1999. Su abuelo paterno era un emigrante austríaco, de origen judío, que llegó a los EE.UU. en busca de fortuna. Su padre, que pretendió que su hijo siguiera sus pasos, era médico (en concreto, cirujano); sin embargo el joven Stanley se distanciaría mucho de su progenitor, con quien nunca logró establecer un vínculo afectivo. Realizó sus estudios, con un pobre resultado académico, en la Taft High School. Apasionado por la fotografía, a los 16 años entra a trabajar en calidad de periodista gráfico en la revista “Look”. Su otra gran afición será el ajedrez, en cuya práctica se reflejaría enseguida su soberbia, pues se hacía llamar “El Maestro” entre sus compañeros de los clubes de ajedrez de Manhattan. Esta afición le resultaría útil para sobrevivir económicamente, ya que cuando decidió dedicarse al cine, vivía de las ganancias obtenidas en partidas callejeras o en apuestas de clubes.
| ISBN | Año | Formato | Páginas | Precio |
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| VA-543-89 | 2010/04 | 17x24 | 24 | no venal |